Ya quisieran ser Xichú

Por Santiago Lozano Núñez

Xichú entre montes

Son las 7 de la mañana, ya nos levantamos tarde para partir a Xichú, que está a 4 horas promedio de León. La ruta: León – Guanajuato – Dolores Hidalgo – San Luis de La Paz – Xichú.

 

A lo largo del trayecto es posible disfrutar gran parte del ambiente semicálido con el que cuenta Guanajuato, ubicado en el corazón de México. Vale la pena tener la cámara lista desde la salida para aprovechar algún paisaje digno de retratarse para la posteridad. Y claro, la recomendación es no desayunar en casa para tener la oportunidad de hacer parada técnica en algún lugar del camino, donde se vean unos gorditas de comal o quesadillas de guisado. El asunto es ir puebleando y disfrutando cada detalle del viaje, aprovechando la diversidad de este gran territorio.

 

La mayoría de la población guanajuatense, sobre todo la gente del bajío y sur del estado han escuchado en algún lugar hablar sobre Xichú, que al igual que Atarjea son municipios hasta no sé dónde y no sé cuánta gasolina se gaste hasta allá. La realidad es que casi un tanque sí te andas gastando, pero qué importa cuando lo que ves por aquellos lugares es un millón de veces más valioso que la lana que cueste llegar, y regresar.

 

Pues bien, se impresionarían de ver que el ecosistema cambia radicalmente cuando se está cerca de Xichú. De inicio, dejando atrás el municipio de San Luis de La Paz que posee uno de los territorios más áridos del estado, de un momento a otro comienza una zona boscosa, llena de pinos y flora abundante.  Al menos si el camino estaba siendo pesado por la distancia empiezas a entretenerte admirando paisajes que no le piden nada a los Alpes suizos. Definitivamente un pequeño mundo aparte.

 

Es aquí cuando tener una buena cámara fotográfica da más gusto y tranquilidad para quienes somos aficionados, ya que resulta magnífico ver a través del lente cuadros únicos.

 

Continuando con el trayecto el camino comienza a advertir que es una zona de frecuentes derrumbes y deslaves. Ya ni les cuento en época de lluvias. Los buenos conductores identifican que es momento de frenar con motor pues para llegar a la cabecera antes hay que bajar unos 20 minutos a través de curvas, acantilados y el bosque que sigue sin desaparecer.

 

Ya muy pronto a lo lejos y enclavado en los cerros se comienza a divisar Xichú, entre los comentarios de los tripulantes tratando de adivinar si será, o no será. Luego de casi 4 horas de camino hemos llegado a uno de los lugares más bellos y apreciables de Guanajuato, bajo el clima perfecto de marzo, aunque sin lluvias aún.

 

Decidimos dejar la camioneta a un costado de la plaza principal, luego de bajar por la calle con mayor movimiento, tan angosta como la mayoría de las demás, y nos dispusimos a explorar sus alrededores.  Lo primero que nos llamó poderosamente la atención fue su iglesia catedral, de color vino y blanco, con un estilo único, nada parecido al predominante neoclásico del resto en el estado, sino con un estilo más característico a las iglesias del sur de México. Su interior sencillamente placentero a los ojos de cualquiera, suficientemente iluminado y elementos religiosos interesantes. Aprovechando estar allí, una plática con el jefe y la jefa abonó mucho al espíritu.

 

En su plaza un quiosco de color vino, rodeado de ficus con buen tamaño, acompañado de algunas palmeras adultas. En algún punto de la plaza un ahuhuete hijo del que se ubica en Dolores Hidalgo, a su vez hijo del ahuhuete donde lloró Cortés. En una esquina la presidencia municipal, de un color durazno llamativo, adoc a un pueblo pintoresco lleno de matices coloridos. Frente a la plaza tiendas de comida y ropa, unas cuantas.

 

Era momento de moverse del centro para recorrer caminando las calles. En sí la cabecera de Xichú es pequeña y se puede conocer a pié. Sus calles angostas, subidas y bajadas, casas coloridas, puertas y sus marcos interesantes, construcciones de adobe muy fotogénicas siempre acompañadas de un paisaje montañoso, son los elementos que acompañan el recorrido.

 

De regreso a la zona centro ya hizo hambre de tanto caminar y un pequeño restaurante ubicado en un segundo piso frente a la plaza nos espera. El menú no tiene mucho de especial, pero esos sí, unas pechugas de pollo con champiñones y queso que nunca olvidaré. Existen algunos pequeños comercios donde se puede encontrar gorditas con maíz negro, deliciosas, o productos especiales como miel de colmena obtenida de la zona.

 

Antes de partir quería saber más sobre los Leones de la Sierra, quienes son el grupo musical tradicional más famoso de Xichú, y que han alcanzado compartir su música en importantes festivales como el Cervantino.  Llegué por referencias a una tienda de calzado ubicada en la calle principal, donde encontré al nieto de Don Guillermo Velázquez , precursor del grupo, y quien me mostró 3 discos grabados por los músicos. Compré los 3 y ahora los disfruto en mi lista de reproducción.  Si quieren conocer su música vayan a comprar sus discos a Xichú, así ayudan la carrera de los Leones de la Sierra.

 

Amigos, finalmente eran las 6 de la tarde y ya pensábamos en el regreso, dado que lo mejor es cruzar la zona boscosa con luz para no hacerla de malas, aunque no deja de ser una de las zonas más tranquilas y seguras de Guanajuato.

 

No nos queríamos ir. Durante la visita varios pobladores nos contaban que la cabecera no es nada, y están en lo cierto. Xichú cuenta con zonas y comunidades llenas de atractivos naturales que se aprovechan en un viaje de varios días, y bueno, nosotros íbamos y veníamos. Aunque sí Dios me da vida regresaré para sacarle jugo a tantas cosas que no he visto, y que mi lente está ansioso de conocer y plasmar, siempre con el objetivo de compartirlo con todos ustedes.

 

No me queda más que recordarles que esto es sólo una pequeña muestra de uno de los municipios más extraordinarios de Guanajuato, y que sí están pensando en conocer algo cerca y diferente piensen en Xichú, o en algún municipio del noreste del estado como Victoria, Santa Catarina o Atarjea, que seguro también tienen mucho que ofrecer al ojo y al conocimiento de todos nosotros, aunque todos los municipios de Guanajuato ya quisieran ser Xichú.

 

Qué más les puedo yo contar, las imágenes hablan por sí solas. Nos leemos en la próxima.

 

 

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