Se acercan las fechas en que en México nos acordamos de los que se nos han adelantado en esta vida para pasar a una mejor vida, bueno esto es lo que nos dice la Biblia. Recuerdo con mucho cariño a mi abuelito materno, él dejó un legado inolvidable para su familia, y por ende, para mi familia.

Cuando era niño (8 años) recuerdo que en casa de mi abuelito había mucha gente (sobre todo mujeres, creo que es la clave de todo este proceso tan dulce), eran sobre todo jóvenes y adultas. No piensen mal, es que mi abuelito tenía un oficio muy agradable al paladar o demasiado dulce, aunque todo el proceso no lo era así. Mi abuelito elaboraba dulces en todo el año y por temporadas. Que años más tarde heredarán dos de sus hijos. Así es, recuerdo muchas veces que cuando llegábamos a casa de mi abuelito, corríamos (mis hermanas y yo) a su “taller” donde elaboraban los dulces según la temporada, para recolectar los dulces rotos o sobrantes para comerlos.

 

En esta ocasión, voy a hablarles de una temporada que me gusta mucho aún, es la temporada de “Día de Muertos” como la conocemos en México, mi abuelito elaboraba las famosas “Calaveras de dulce” que aún se siguen viendo en alguna que otra dulcería o en las calles de la ciudad en el mercado de dulces, más conocido como el Mercado de la Merced, y actualmente también se encuentran en la “Central de Abastos”. No voy a tratar el proceso de elaboración a detalle (porque solo escribiré mis recuerdos de niño) pero si les haré una reseña de como se elaboran, adornan o decoran y llegan a un intermediario para su comercialización final.

Recuerdo que cierta cantidad importante de azúcar es vaciada en un caso de cobre con agua a una temperatura muy elevada, que al ser combinados dichos ingredientes se vuelve agua azucarada para después agitarla (yo considero unos 40 minutos) y volver a cristalizar el azúcar hasta tomar el color característico de la calavera de dulce: blanco.

Calverita con ojos de lentejuela y sin adornar

 

Mientras tanto, los moldes de barro (son moldes partidos por la mitad en diagonal y se embonan para colocarlos con una liga gruesa negra) se lavan y se deben dejar remojando en agua hasta quedar impregnados de agua (para que la mezcla o dulce de azúcar no se quede pegado a ellos). Después se vierte la mezcla en unos conos de metal grandes que se deben de cargar hasta una mesa adaptada para colocar los conos en unos brazos metálicos movibles hacia los lados (esta es una adaptación de mi prima actualmente utilizados en su proceso, con el proceso de mi abuelito y después el de mis tíos era cargarlos solo con los brazos), previamente los moldes fueron acomodados boca arriba sobre la mesa para ser utilizados, son llenados con la mezcla de dulce hasta el tope y dejarlos por unos minutos así para regresar el excedente de la mezcla al cono y seguir rellenando los moldes de varios tamaños.

En realidad, no se cuántas calaveras salgan de un “punto” (llamado así, porque de ahí empieza la elaboración de las mismas) yo cálculo que saldrán de entre 80 a 120 calaveras de diferentes tamaños, sé que hay varios tamaños y que tienen un número para identificarlos:

La doble cero (es la más pequeña de todas), la cero, la uno, la dos, la dos y medio, la tres, la cuatro, la cinco y la más grande (que no se con que número se identifiqué).

Calavera de dulce ya adornada

 

La mesa esta adaptada con una maya de acero al centro (una especie de escurridero) que es en donde se dejan los moldes boca abajo cuando son vaciados con el excedente del dulce y abajo de esa mata se ponen charolas de metal para que caiga en ellas el excedente que no alcanzó a ser retirado del molde.

Después de que se termina de vaciar todo el dulce a los moldes, se comienzan a sacar las calaveras del molde con mucho cuidado porque el dulce aún esta fresco y se puede llegar a romper muy fácilmente, este paso del proceso es el más frágil, una vez terminado de sacar de los moldes todas las calaveras de ponen en charolas de metal para sacarlas a que les dé el aire en una zona descubierta y en donde no les de mucho el sol.

Así pasan horas hasta secarse completamente y pasar al siguiente paso del proceso, en esta etapa se empieza la decoración de la calavera, primero pasan a la colocación de los ojitos (ya sea de lentejuela o de otra mezcla de azúcar glas). De hecho la decoración de las calaveras es con esta mezcla de azúcar glas y de variados colores. Recuerdo que cuando ayudaba a mi abuelito, era para poner ojitos a las calaveras y lo que anteriormente se le llamaba la frente y la cabeza, eran líneas de varios colores de papel metálico y que actualmente ya no se ponen a excepción de los ojitos.

Calaveras de dulce recien terminadas de adornar

 

Después de que la calavera ya tiene los ojitos puestos, se pasan a otro paso del proceso y casi final del mismo, seguir con cierto patrón de decoración, hasta lo que recuerdo, las más pequeñas (creo que hasta la del uno) solo llevan decoración arriba de la calavera todas las demás llevan una decoración llamada “orejas”, estas le dan una vista un poco llamativa a la calavera y quedar listas para la venta al intermediario.

Las más grandes del número 5 hacía arriba, anteriormente que yo recuerde con mi abuelito, no llevaban más decoración pero actualmente una prima política (esposa de un primo) hace todo este proceso un poco más actualizado que el que llevaba mi abuelito y tíos, a mi prima se le ocurrió seguir decorando la calavera en la parte de atrás del cráneo con un dibujo relacionado con la temporada (brujitas, esqueletos, calabazas, gatos negros, etc.) o dibujos de alguna caricatura o logotipo de algún equipo de fútbol.

Los dos últimos pasos del proceso de elaboración de las tradicionales calaveras de dulce son: dejar secar la decoración (una noche entera) de la calavera y el empaquetado de la misma. Anteriormente sólo se empaquetaban en charolas de unicel y dependiendo del tamaño se llena la charola con 5 o hasta 10 calaveras; ahora ya las empaquetan en estuches de plástico en forma de cilindro y dependiendo del tamaño pueden caber hasta 4 calaveras.

 

Calaveras de dulce terminadas

 

Después de meterlas en charolas y en estuches de plástico, se colocan en cajas de cartón para su mejor traslado y manejo (claro con mucho cuidado), y hasta aquí es cuando las llevan a los intermediarios (La Merced y La Central de Abastos) o a pequeños intermediarios que solicitan cierto número de calaveras de diferentes números para su venta fuera del DF o inclusive a EU.

Hasta aquí mis recuerdos de niño de una de mis temporadas favoritas del año: el día de muertos o el recuerdo a los seres queridos que ya se nos adelantaron.

Haciendo un pequeño homenaje a mi abuelito  y a mi tío (QEPD).

Espero sus comentarios, gracias.

 

Autor: Jorge Manríquez

Twitter: @link7606

Fuente: Mis recuerdos de niño y las largas pláticas con mi prima.

2 Responses to “¡¡Una dulce tradición!!”

  1. y donde puedo conseguir los moldes de barro? he escuchado que solo se mandan a hacer… si es así, que mal por que estoy viviendo en USA

    • Hola Martha, lo que yo sé es que acá en el estado de Tlaxcala, México; mi prima mandó a hacer los moldes de barro. Si gustas le pregunto bien sobre los moldes y te paso el dato. Gracias por el tiempo de leer mi artículo. Saludos!!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *